Uno de los entornos más sorprendentes de las Islas Baleares se
encuentra en las Pitiusas - la Reserva Natural Ses Salines de Ibiza.
Aquí conviven
comunidades vegetales y animales endémicas
bajo un rico ecosistema donde la sal adquiere un valor dominante. Todo
ello hace que sus paisajes y playas sean irrepetibles.
En otro tiempo, Ibiza fue llamada la isla de la sal. Tanto es así que
sus habitantes tenían por derecho consuetudinario el abastecimiento del
condimento. Los primeros en explotar el humedal fueron los cartaginenses, hacia
el siglo V a.C. Tras la Reconquista pasaron a ser propiedad de la Universidad
y se convirtieron en una de las salinas más importantes del Mediterráneo.
A lo largo de varios siglos perteneció a la Corona, hasta que pasó a
manos privadas con la desamortización de Mendizábal en 1835. Hoy
la extracción continúa como en tiempos pasados, utilizando métodos
tradicionales y configurando un paisaje de montañas blancas que parecen
salidas de otro mundo.
Desde 1995 este entorno forma parte de la Reserva Natural Marítimo-Terrestre
de Ses Salines. Comprende casi todo el vértice sur de Ibiza, el norte
de Formentera y los islotes que separan ambas islas. Es un ecosistema de gran
riqueza, declarado Zona de Especial Protección para las Aves. De las 124
catalogadas destacan las garzas y los flamencos, a los que es fácil contemplar
durante sus pasos migratorios de julio a octubre y de febrero a mayo.
La vegetación está condicionada por la salinidad del terreno; predominan
las siemprevivas endémicas, los juncos y el salobre; las colinas, con
menos concentración de sal, están cubiertas por sabinar, pinares
y garrigas de romero y jarales.
Pero Ses Salines también tiene otro apartado de gran belleza paisajista
y hermosas playas. En Ibiza, la playa de cantos rodados Es Codolar y las playas
de arena blanca de Illetes, Cavallet (muy especial por sus dunas y tradicionalmente
nudista) y Trinxa o Salines, cercana a las instalaciones de la salinera, desde
donde se observa el embarque de los cargamentos de sal.
A lo largo de la Reserva, de 1.988 hectáreas de superficie, quedan restos
de la presencia del hombre en épocas remotas, como el impresionante talayot
de Sa Talaia Joana (en Ses Salines), el poblado fenicio de Sa Caleta (entre Es
Codolar y el Puig des Jondal), la torre de vigilancia del siglo XVI de Sal Rossa,
la pequeña iglesia de Sant Fracesc de s´Estany, la iglesia de Sa
Revista y la torre de Ses Portes, todas ellas del XVIII.
Un paseo en bicicleta por este escenario es algo difícil de olvidar. Si
llegamos hasta el Puig del Corb Marí podremos divisar una panorámica
completa de Ses Salinas, un lugar donde las montañas no son verdes ni
marrones, son blancas como la sal.
La Reserva Natural de Ses Salines tiene una oficina de información en
Ibiza (Tel.: 971 302 561), abierta de 9 a 13 y de 16 a 20. Durante el verano
existe un servicio privado de carruajes que recorre la zona litoral de es Migjorn
y es Cavallet, en Eivissa.